
Las flores en los rituales funerarios no son decoración.
Son lenguaje.
En muchas culturas antiguas, las flores representaban lo que no se podía decir con palabras:
la vida que continúa, el amor que no muere, la belleza incluso en la despedida.
Los rituales existen porque el cuerpo necesita cerrar ciclos, no porque la mente lo entienda todo.
Por eso encendemos velas.
Por eso escribimos cartas.
Por eso visitamos cementerios.
La muerte no es solo un final.
Es un momento profundamente humano que, cuando se honra, se vuelve menos aterrador.
Hablar de esto no nos hace morbosos.
Nos hace conscientes.
👉 Si alguna vez te has preguntado por qué hacemos lo que hacemos cuando alguien muere, o cómo resignificar esos rituales, escríbeme. Me encanta abrir estas conversaciones.